sábado, 17 de febrero de 2007

Estrategias para el desarrollo de Virtudes

Las virtudes son entendidas como actitudes positivas frente a los valores. En ese sentido, el desarrollo de las mismas es un tema importante en todos los que ejercen la docencia, ya que a partir de allí se van formando ciudadanos con sólidos valores morales, y por lo tanto claro proceder en la vida.

Son varias las estrategias que el docente puede utilizar en su desempeño a efecto de desarrollar o consolidar estas virtudes sociales entre sus alumnos. Sin embargo, es importante que el docente comprenda que educar es enseñar, transmitir, plantear abiertamente, sobre todo, lo que busca como objetivo.

En ese sentido, y considerando que la tarea de desarrollar virtudes sociales por parte de los docentes es una labor transversal a cualquier objetivos de una currícula, ya que busca expandir sus fronteras a la vida misma de los alumnos, el docente debe de tener claro sus valores personales, si estas se encuentran conforme con los planteados por la institución, así como las actitudes, como fiel demostración de la internación de estos valores. Esto es importante, ya que como punto de partida encontramos al docente como modelo transmisor de valores y actitudes sociales.

En ese sentido, es importante que haya coherencia entre lo que busca el docente como promotor de una enseñanza basada en valores y el actuar de este transmisor, ya que si se desea desarrollar en sus alumnos, virtudes sociales tales como puntualidad, honradez, patriotismo, gratitud, alegría, etc., en su actuar se debe de reflejar la importancia hacia estas virtudes, debiendo respetarlas en su actuar.

De otro lado, el educador debe se capaz de expresar su punto de vista sobre el valor que otorga a las virtudes sociales, sin buscar imponerlos. Debe de aprender a compartir sus valores pero no lo imponerlos. En ese sentido, puede fomentar el debate entre los alumnos de tema polémicos, dejar que piensen y reflexionen por sí mismos, y finalmente, presentar su propio punto de vista, sin calificar los expuestos por los alumnos.

Es importante que el docente genere un clima de apertura, sinceridad, aceptación y respeto, con ello, no sólo se encontrará manifestando su aceptación hacia estos valores, sino que mediante su actuación demostrará su internalización y aplicación en su vida. Sin embargo, en el caso de que un alumno no desee participar, debe de respetarse también su derecho de abstención, con el mismo respeto demostrado a los demás participantes. Posteriormente, es importante buscar interacción con este alumno, a efecto de conocer adecuadamente el fondo de su posición. La idea es enseñar con el ejemplo.

El docente en su labor de motivación y búsqueda de desarrollo de formas alternativas de pensar y actuar en los alumnos, a efecto de romper con posibles estereotipos concebidos, puede utilizar en su clase materiales y procedimientos que motiven a los educandos a considerar formas alternativas de pensar y actuar.

Es importante que los alumnos reflexionen sobre algunas virtudes sociales, para su internalización. En ese sentido, es necesario que el docente promueva la toma de conciencia sobre actitudes racistas, sexista o clasistas, las fuentes y consecuencias, orientando su labor a una educación para la paz (internalización, tolerancia y reconocimiento en la diversidad).

Para que un conocimiento alcance realmente un determinado grado de significación para el alumno, es necesario que éste se lo apropie a través de un proceso de exploración, de intercambio, de contraste, de verificación y de nuevas síntesis, un “proceso de descentración” (Piaget). De esta forma, el intercambio de opiniones en un clima de apertura y respeto, en donde el docente apunte a la constante reflexión de sus alumnos, generando conflicto entre lo que sabía y cómo se presenta el nuevo conocimiento es una estrategia adecuada, para que los alumnos puedan establecer nuevas estructuras mentales y consecuentemente, generar virtudes sociales.

El docente dentro de su esquema de trabajo, debe de desarrollar en los alumnos, la capacidad de diálogo e intercambio adecuado de ideas, haciendo uso de la palabra como principal herramienta de resolución de conflictos. Ello obliga al desarrollo del diálogo, análisis y reflexión, así como la capacidad de “ponerse en los zapatos del otro” o empatía.

Para ello el docente puede buscar generar “situaciones cooperativas” (Jonson y Jonson, 1991, pág. 2), para lograr generar virtudes sociales entre sus alumnos. Estas situaciones cooperativas son entendidas como procedimientos de enseñanzas en donde se organiza a la clase en pequeños grupos mixtos y heterogéneos, a efecto de resolver tareas académicas. Al trabajar conjuntamente de forma cooperativa, se busca la interdependencia positiva entre los alumnos, promover la responsabilidad individual, donde cada uno debe de responsabilizarse personalmente de su propio trabajo, de los resultados y aportaciones, tomando conciencia del funcionamiento como grupo, y generar habilidades de intercambio interpersonal.